“Homenaje a la Copla” organizado
por Emilia Baigorria en el Museo de la Ciudad, Casa de Hernández, Diciembre
2015, Salta
La copla vino de lejos, se apropió de las tonadas de cada pueblo, y en
castellano relató vida, obra y ternuras de la gente, del campo y de la ciudad
también. Tal vez alguna vez fuimos colonizados y tuvimos que volver a
nombrarnos, volver a reconocernos, pero
este “nombrador” supo cosechar belleza, fue galante, sentencioso, amó a través
de la copla; la cantó en los carnavales, la rezó en los temores y temblores,
expresó sus más hondos sentimientos; reflexionó, reclamó, fundó principios,
educó, se enamoró, insultó y halagó a través de la copla. El canto siempre
estuvo en manos del pueblo, y fue un espacio de libertad, donde se decía
aquello que no se podía decir. En manos del que toma la lengua por su cuenta y dice lo que le da
la gana, lo recepta aquel que por fin siente que alguien dijo lo que esperaba oír.
Ese espacio ilimitado de la poesía hace al hombre ilimitado, el único libre,
con el poder de despertarnos a lo sensible, de caer en cuenta, y si no estamos
lo suficientemente despiertos quizá, hasta
nos engañe. La iniciativa del poeta nos brinda la posibilidad de pensar
el mundo sensible y muchas veces es el humor el mejor de los medios.
Que sería de nosotros y de nuestra historia si no tuviéramos la costumbre de analizar la vida a través del canto y la
poesía. El lenguaje como un río fresco
fluye en la belleza viviente del pueblo
cantando según el aire de sus propias montañas, como se lo dictan los pájaros,
tal como canta la lluvia en sus esteros, como silba el viento en sus quebradas.
La diversidad de las coplas, de uno y otro lado, muestra “quien pinta las uvas” : la encandiladora, que con su canto vuelve a
nombrarlo todo.
Si la vida es para vivirse, la historia es para ser contada, pero tal
vez aparezca un amoroso narrador que la cuente cantando. “Cuando salí de mi
casa, vidita, vengo del ronco tambor y
sobre la espuma he de volver. Esta caja tiene boca, esta caja sabe hablar, El amor es un bicho, que cuando pica,”. Coplas
que florecen de boca en boca, relatan la historia del mundo al compás de la
caja, instrumento andino, del tiempo `e ñaupa (voz quechua que expresa lo
viejo, añejo). Los antiguos ya usaban la
caja para acompañar sus cantos, y esas
tonadas, tan disímiles en uno y otro lugar, son los resabios vivos vibrando al
compás de las coplas que aún corren por
los ríos de sangre, como diría José María Arguedas, aquel cuentista y
antropólogo peruano, que creció entre quechuaymaras y en su relato mostró la delicadeza del sentimiento indígena, su
punto de vista azorado ante la crueldad del conquistador, del amo. Su palabra
reveló la lucha por la belleza, la justicia, la verdad y a la vez revolucionó
la manera de ver el mundo andino. Lo leí a los 18 años, lo sigo leyendo y sigue
estremeciéndome el alma.
El arte de la copla revela el alma libre de los cantores, porque como
dice el pensador George Bataille “Ya no podemos amar nada, estimar nada que
tenga la marca de la sumisión”. Rosa Machado

"Canto Diverso" presentes en el Encuentro de Música y Poesía
Gringo Aguirre, José cantero Berni y Ernesto GonzalezRosita Herrera y otra bagualeras de Iruya

Cantora por remedio
I
Con la caja de luces
los ojos de guitarra acaricia porfías y añoranzas
mirando el sueño
siempre contando
estrellas.
La cintura rumbosa del negligé bordado
con la risa jugosa dibuja
su elegancia
cuenta que si no canta su corazón enferma.
cuenta que si no canta su corazón enferma.
El latir se desordena, el médico
la examina
y le dice que cante, no hay remedio, que cante.
La trovadora entona ruiseñores, entona alondras,
canta por las monedas como si fueran de oro
y cuenta dulcemente palabras que crecen en su pueblo.
II
Nombra la cabra, la oveja que desea la altura
las nubes, las vicuñas, y los enamorados
de su obstinada y larga adolescencia.
A todos rema con encanto al corral
y cuenta dulcemente palabras que crecen en su pueblo.
II
Nombra la cabra, la oveja que desea la altura
las nubes, las vicuñas, y los enamorados
de su obstinada y larga adolescencia.
A todos rema con encanto al corral
en tono melodioso como llamando a su ganado
desgrana su caja en los maíces jugosos de la copla
Alrededor de su casa en el cerro
desgrana su caja en los maíces jugosos de la copla
Alrededor de su casa en el cerro
los cantores acuden con su goce
festivo
a compartir la memoria necesaria
para escandir poesía en los cencerros
en el sentir del viento o el dolor de la lluvia.
Hosannas para que cruja el almácigo verde.
Aleluyas a la pastora que canta
Aleluyas a la pastora que canta
por receta del médico
por remedio ella canta.
Rosa Machado
El cantor
para Ale López
para Ale López
Con su garganta de colibrí acalorado
el cantor vibra el infinito
en el aire, sobrevolando
recuerdos de su joven historia,
la pampa desplegada gorjea
en su garganta.
Lugares donde la vida pasa durante todo el día
adherida a la fauna silvestre
que desde adentro
lo llama en secreto por su nombre.
Los domingos al cantor le crecen alas.
Lugares donde la vida pasa durante todo el día
adherida a la fauna silvestre
que desde adentro
lo llama en secreto por su nombre.
Los domingos al cantor le crecen alas.
Llegan a golpear a su puerta
teñida de rubia la baguala
la zamba peinada a la gomina
los escondidos se le agolpan al pecho
teñida de rubia la baguala
la zamba peinada a la gomina
los escondidos se le agolpan al pecho
retumban en el bombo
del corazón humano.
Altivo va el cantor
princeso en el cemento
hermano de zorzales
abraza la guitarra prestada
y canta
como un bosque
como un trueno
para que el canto
se duerma a la intemperie
y abriguen con su manto las
estrellas.
Rosa Machado
Rosa Machado